El resultado fueron 12 cuentos, o relatos, más un largo prólogo y un texto para la contratapa.
Fue el proyecto Fondart que postulé y gané hace exactamente un año.
Es mi deseo aportarle, por mi entera cuenta, varios relatos más que quedaron a medio camino. Entre ellos la historia de un simpático dinosaurio descubierto entre estas montañas de Ñuble. El Sanfasaurio. Lagarto bonachón, bigotudo, con gastado sombrero de paja y monóculo que suspira recurrentemente añorando jugar con los niñosaurios de su era extinta.
Otro es una gallina con una enorme parvada y sus problemas para darle un nombre distinto a cada uno. Texto que será casi un largo trabalenguas.
Quizá los relatos que me afectaron al construirlos, ( aunque debo enfatizar que se fueron haciendo solos, sin predisposición argumental alguna) fueron Friedrich, el perrito filósofo e Iván El Terrible. Quizá porque las historias de perritos me conmueven y, aunque sea por la brevedad de sus vidas, nunca terminan como uno quisiera.
El que más me divirtió escribir fue Los Tiuques Salvajes, que también sirvió para titular el libro.
Es un particular agrado escribir relatos a los que se les puede desordenar un poco el pelo. aunque siempre circunscrito a una especie de Código Hays no escrito de la literatura infantil.
Me gusta pensar, además, que, a diferencia de mis textos más personales, estos relatos serán publicados algún día en una bella edición con dibujos alusivos para degustación de los escasos lectores del futuro.
Es como hacer una mueca de complicidad en el tiempo. Microbromas encriptadas en frases que algún día alguien decodificará.
Avanza un nuevo domingo. El último de marzo de 2025.
Grandes nubes pasan de norte a sur pronosticando días tibios y árboles en deshoje.