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El fracaso es la norma

Ayer soporté 49º, la temperatura más alta de mi vida. Mi récord anterior era 45º. Corrientes es un infierno. Ya me lo había advertido una ancianita neuquina cuando compré el pasaje en Santiago, nadie va a ese lugar si no tiene un asunto muy importante que resolver. No importa cuánta agua, cerveza o tereré se ingiera, la mente y el cuerpo se ralentizan y la sensación de estarse disolviendo no desaparece. Las personas que tienen climatización hogareña se refugian, tal como los políticos que en días así no se les ve la cara. El resto simplemente se airea medio desnudo junto a sus puertas. Pero hay obreros que no pueden refugiarse ni detener su labor. Son los que trabajan en el infierno de los techos, poniendo tapas, clavando y soldando a no menos de 70° de calor.

Leo un artículo de José Donoso sobre Henry James. Curiosamente, el más perfecto novelista de la historia se sentía un fracasado, sufría por no ser más popular, por no vender tantos libros como Ridyard Kipling o Mark Twain. Lo apesadumbraba no conquistar el teatro, la gloria de la dramaturgia. Su amiga Edith Wharton, multimillonaria y superventas, lo postulaba en secreto al Nobel, le conseguía adelantos editoriales con su propio dinero e iniciaba cruzadas para juntar más dinero para el maestro y así pudiese vivir en el lujo tal como ella. James no sabía nada de esto. Cuando se entera monta en cólera y devuelve cuánto le habían recolectado, pero también en secreto, sin que su buena amiga se enterara. 

Cae la tarde. Cantan las ranas. Bellas mujeres de rasgos guaraníes se pasean en mínimas prendas por los pasajes. Todas parecen modelos de pasarela, el calor incita a comer frutas y a beber mucha agua por lo que la esbeltez se impone. 

Oscurece. En un rato volveré a la lectura de Recuerdos del Pasado 1814-1860, del chileno Vicente Pérez Rosales. Hombre inquieto que recorrió el mundo. Empresario, timador, contrabandista. Emprendió negocios en cada lugar pero le fue mal en casi todos. Afortunadamente registró sus pasos, el pormenor de cada fracaso, su expulsión de un barco inglés en Brasil, sus deambuleos por la Francia revolucionaria de 1830, su escapada a balazos en Argentina, sus engaños con productos podridos en California y un sinnúmero de valiosos datos concernientes a su época.

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