Lluvia marziana

Verá usted, señor Gutiérrez, la lluvia marziana ha dejado el camino lodoso y no puedo devolverle su libro esta tarde. La verdad no sé si se lo devolveré algún día. No tengo ánimos apropiatorios, pero me embarga la sensación de estar envuelto en un domo azulino donde ya nada sale ni entra. ¿Qué pensaría usted si le digo que del libro he leído tres hojas? Y no es que no me vaya gustando. Lo que pasa es que las tangentes me distraen el pensamiento hasta el punto de olvidar los caminos de retorno. Yeats afirmó que los hombres mejoran con los años, como tritones de mármol gastados por el clima o cóndores inconmovibles que expiran mirando el vacío. No estoy seguro de que sea así. Mi mejoría es esporádica, inconstante, habitualmente circunscrita al sorprendimiento que depara un capítulo nabokoviano. Persiste la lluvia marziana, monocorde, adelantada, lavando uvas infantiles y encinas verdosas. Los pronósticos de mañana hablan de un sol somnoliento.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Creative Commons License
Cuadernos de la Ira de Jorge Muzam is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.