Translate

Dominando nuestra circunstancia


Conservo miles de libros en mi computador. Obras que añoré tener durante décadas y que hoy las disfruto como chancho en el barro.  Gracias a esas obras, que no son sólo textos literarios, sino de la más variada gama del conocimiento, conozco datos, curiosidades, estilos, secretos políticos, perfiles psicológicos diseñados por otros autores y un sinfín de minucias a las que los escritores somos tan adictos. Camino imaginariamente por territorios que quizá nunca llegaré a pisar, pero que al estar tan bien retratados me conmueven hasta el punto de hacerme olvidar que estoy de este lado.

Mantengo bibliotecas selectas. Entre ellas, algunas especiales y con carpeta propia para Philip Roth, Milan Kundera, Stefan Zweig, Bashevis Singer, Nabokov y Kenzaburo Oé. También carpetas para los historiadores marxistas que han contribuido como nadie a la comprensión de nuestra época. En la universidad me costaba encontrar la mayoría de esos libros. Eran caros, algunos estaban de moda en los círculos de intelectuales y pocos querían prestarlos. Los pirateadores, por su parte, consideraban que la demanda popular no era suficiente como para arriesgarse a duplicarlos. Así que sólo debía contentarme con leídas rápidas, al pasar, pequeños fragmentos, mientras sus dueños se tomaban distraídamente un café en el casino de la facultad o se fumaban el último porro de la tarde en los patios interiores.

Afortunadamente, con los años se multiplicaron los sitios virtuales que compartían información valiosa. Sitios que, lamentablemente, empezaron a ser bombardeados con virus bloqueadores provenientes de Estados Unidos, pero que igual han resistido, pues habían previsto esos ataques y supieron mutar a tiempo para seguir vivos de una forma distinta. Pero en el reordenamiento se ha perdido mucho material importante.

 Pero hablaba de Paul Auster. Suelo volver a sus libros, necesito oír su tono de narración como quien necesita de una buena música. Me sucede también con Philip Roth, con Richard Ford, con Miguel Delibes. Son escritores que escriben musicalmente, que componen melodías narrativas. Y aunque cuenten cosas tristes, levantan el ánimo y hacen florecer cerezos incluso cuando nuestra alma está hibernando.

Paul Auster valora las inescrutabilidades que modelan el destino de las personas. Su literatura gira en torno a esos temas: la casualidad, el azar, lo desconocido, lo imprevisto.

Tal como él, suelo buscar en los círculos del agua o en la forma como se secan las hojas otoñales alguna fórmula secreta del cosmos que me permita ganarle la partida.

Hasta ahora no he hallado explicación ni señal, sólo inventos caricaturescos propios para pasar la tarde.

Las circunstancias se enmarañan delante nuestro, al lado, detrás, torciendo nuestro destino de maneras imprevistas. Sin embargo, la conciencia de ese enmarañamiento arbitrario e incomprensible no nos quita la posibilidad de tornarnos aún más imprevisibles que lo demandado por ese enmarañamiento.

Es decir, podemos ganar la partida momentáneamente, aunque no sepamos ni para qué la ganamos.

Imagen: © Vladimir Arkhipov

2 comentarios :

  1. Somos muy imprevisibles Jorge, tanto que nuestra vida discurre por ese enmarañamiento de nuestra propia conciencia, tan caprichosa, que nos hace ser etérea pluma o pesado tronco. Y mientras tanto vamos soportándonos como podemos. Particularmente tengo que luchar demasiado conmigo misma para soportarme. Si te sirve de consuelo....Un beso grande.
    Aunque me prodigue poco, os quiero mucho y os tengo siempre en mi corazón.

    ResponderEliminar
  2. saboreable comentario; no me atrevo a sugerir que leas a nadie más, pero sí te digo que tu tono y proclividades me recuerda un poco al de otro muy buen escritor latinoamericano, mi ex colega y amigo el salvadoreño Róger Lindo. ¡Cómo me supo guiar, con tanta mano izquierda y un poquito de sarcasm, para que leyera a tal o cual inglés! El es una especie de alma en pena, británica, alojada temporalmente en un cuerpo "tropical" (me da risa describír así a Róger, que es altísimo, lánguido, gris-verdoso, y de tropical no tiene sino cierto paludismo del alma)

    Saludos a Concha Pelayo, y que se prodigue más por favor.

    ResponderEliminar

Creative Commons License
Cuadernos de la Ira de Jorge Muzam is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.