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Frases que van a parar al basurero


Se articulan espontáneamente en la mente a propósito de demasiadas cosas. Antes, hasta ayer, no las controlaba, las dejaba fluir, las transcribía entre los comentarios de otras personas y hasta ahí quedaban, como pájaros de abril, condenadas a la extinción del invierno desmemoriado.

A veces prosigo los diálogos y las vuelvo a encontrar, y me digo, "esto no estuvo tan mal". Pero ¿qué hacer con ellas? Recuerdo que hace unos meses pretendí juntarlas en un libro que quedó digitalizado esperando su turno para la impresión, incluso para exhibirse en la pasarela de las vanidades de Facebook. 

El problema es que a poco andar me distancio de algunas frases. Ya no me convencen y ni siquiera las considero bien construidas, sino artificiosas. Esa disparidad es la que no me amiga con ese libro.

Interiormente suelo ser muy cambiante, como si las estaciones se reprodujesen en cámara rápida, y mis emociones no pudieran salir del ojo de ningún huracán. Algunas de mis características, que a ojos de otros pueden parecer horrendas, yo las llevo orgulloso. Soy un feroz resentido, soy rencoroso (siempre me las cobro), saboteo a políticos mentirosos, protejo a mis amigos con fiereza y mi escala moral es absolutamente personal. Ideologías tradicionales, religiosas, políticas, filosóficas, para mí valen menos que el culo de Shrek. Yo hago camino al andar y creo un mundo ideológico nuevo.


Perdí el hilo. Hablaba de mis frases perdidas, y de que ya he aprendido la lección, pues se pierden demasiados cartuchos comentando a personas que no me darían un vaso de agua ni aunque muriera de sed en la mitad de Gobi. Recuerdo que hasta escribí un libro sobre eso para apaciguarme: Nadie te debe nada.

Pero generalizar es incorrecto e injusto. De los tres o cuatro mil amigos lectores que rondan nuestros sitios, o con los que comparto órbitas cercanas, pues creo que no más de veinte me darían ese vaso de agua y aún mucho más. Yo haría lo mismo por ellos. Hay buenas personas, pero son pocas. El egoísmo individualista ocupa casi todo el campo de batalla. A mí me importa que sean talentosas y buenas personas a la vez. Eso me lleva a acercarme, el talento, las buenas ideas, la generosidad, la calidez, todo junto, siempre está todo junto.

La cosa es que debo replegarme para dar el toque final a varios libros inconclusos. No significa que desaparezca de los sitios que frecuento. Sólo que mantendré mi foco atencional en terminar lo propio, y coleccionaré mis propias frases, tal como sé donde están las mejores frases de mis amigos, sé donde encontrarlas, las recuerdo a menudo, las recito.

Sé que Pessoa (la verdad es que no sé si lo hizo él o algún compilador tras su muerte) hizo algo parecido en el Libro del desasosiego. También lo hizo Ezterházy en un libro cuyo título no recuerdo. Hasta el Tractatus de Wittgenstein es un compendio de frases sueltas.

La escritora argentina Gabi Romano hace lo mismo en su Philosophical Blog. Hay frases que ella cuida como flores extintas en un jardín japonés. Como quiero a esa mujer, porque la admiración y el querer se envuelven en un solo sentimiento. La conocí a través de Lorena Ledesma. Ella me hizo llegar un post de Gabi Romano sobre las paradojas, un maravilloso engendro analítico, expositivo, no carente de humor, que llevo siempre en la memoria. El hecho es que hoy visité su blog, y encontré una nueva frase suya:

 "La vida siempre va al galope,
pero pocos son los jinetes que se atreven a seguirle el tranco".

Gracias a este afortunado incidente, reparé en que debo cuidar las mías, en que debo terminar algunos libros, en que el 99% de mi copiosa obra está medio inconclusa, llenándose de polvo metafísico en carpetas virtuales. Debo hacer algo al respecto. Por ahora, le echaré una nueva mirada a Mi yo inútil, la última obra que quedó a medias. Saco de allí una frase para que este texto tenga un cierre:


"Mirar el cielo es mirar el mar hacia arriba. Hay nubes en distintas altitudes, patos salvajes formando arcos de flecha, aguiluchos avizorando ratones campestres y avecillas desordenadas como mosquitos en hora de recreo".

Imagen: Ho Ryon Lee

1 comentario :

  1. "Ideologías tradicionales, religiosas, políticas, filosóficas, para mí valen menos que el culo de Shrek. Yo hago camino al andar y creo un mundo ideológico nuevo.

    Perdí el hilo. Hablaba de mis frases perdidas..."

    Este "encabalgamiento" abrupto (salvaje) es lo que le da a esta pieza o interludio (a lo Montaigne) su pizca de sal y personalidad. Plato degustación recomendado. De cinco Tenedores.

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