Translate

¡¡Mediocres del mundo, uníos!!

Ya parecen una plaga los escritorcillos y opinantes que me insultan a diario. Algunos dicen que tengo mi ego fuera de control. Otros hacen patéticas gimnasias lingüísticas para intentar roer la calidad de mi escritura. Y de verdad que se esfuerzan bastante, y sudan como mulas asustadas dando coces al aire mientras les sujeto la cabeza y leo a Cervantes. Ni siquiera tengo que golpearlos, sólo soplarlos un poquito para que se vayan de culo.


Me divierte observar cómo mi paso va dejando tantos heridos en el camino. Me divierte porque es como si lanzara globos al aire con una leyenda muy visible que dijese: SÓLO PARA  IDIOTAS. Son precisamente los más idiotas, los apocados, los mediocres y los rastreros los que se pelean por agarrar esos globos para luego retorcerse de rabia con mis bromas cotidianas. 

Sé que mi ego es grande, pero sólo mi ego como escritor y filósofo, que está en perfecta sincronía con mi talento. En el resto de las especialidades de la vida sólo soy del montón, un eterno aprendiz, y reconozco los méritos ajenos.

Los buenos creadores se reconocen entre sí, se acompañan, aunque sea de lejos, se defienden. Siempre ha sucedido. Joyce y Svevo se cuidaron las espaldas, incluso más allá de sus vidas terrenales. Melville dedicó a su querido amigo Nathaniel Hawthorne su monumental novela Moby Dick. Pound protegió a Hemingway cuando éste daba sus primeros pasos. Realizó jugadas arriesgadas, incluso incorrectas, para que Hemingway lograra la visibilidad que merecía. Mucho después, fue Hemingway el que movió infinidad de hilos para salvar a Pound del linchamiento. Ambos lidiaron a lo largo de sus vidas con hordas de mediocres que los intentaron cocinar vivos. Pero sobrevivieron y se impusieron y conquistaron la inmortalidad, porque se sabían los mejores.

A estas alturas he coleccionado tantos enemigos que no sé si quede alguien que escriba de mí en lo posterior. Yo no buscaré el abuenamiento con nadie. El que quiera celeste que le cueste. Todos saben dónde encontrarme.

 Por mi parte, sólo les dejo un último mensaje: ¡¡Mediocres del mundo, uníos y venid a mí que os daré a todos patadas por el culo!!

3 comentarios :

  1. Los similares se buscan y se gustan, así decía una maestra del kinder. No puede ser de otro modo, me parece lógico. Su escrito es una magnífica rabieta existencial que muchos quisieramos expresar pero que nos callamos por convivir.

    ResponderEliminar
  2. Los buenos a veces son los únicos capaces de verse entre sí, de valorarse, de protegerse las espaldas. Los mediocres que son capaces de percibir el genio de alguien, lejos de apoyarlo, hacen todo lo posible por socavarlo.

    Saludos, Mariana.

    ResponderEliminar
  3. Este mundo mediocre está lleno de opinólogos.

    ResponderEliminar

Creative Commons License
Cuadernos de la Ira de Jorge Muzam is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.