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Seis balas para Reagan y una carta de amor desesperada

Transcurría una calurosa tarde de junio de 1978 y a un costado de la carretera que unía Temple con Austin, un joven regordete y desaliñado mantenía su brazo en alto pidiendo un aventón.

Tras largos minutos un Mustang negro se detuvo pocos metros más adelante. Quien conducía era nada menos que Frank Collin, líder del Partido Nacional Socialista de América. 

La conversación fue agradable para el joven. Frank era un tipo carismático y no tardó en invitarlo a unirse a su organización. 

El joven se sintió muy a gusto en el partido nazi norteamericano. Por primera vez en su vida había recibido muestras de fraternidad y atención a sus palabras. 

Lleno de entusiasmo, no tardó en participar en acciones de cierto riesgo. Pero su carácter afiebrado le jugaba malas pasadas. Quería ponerle bombas a las casas de todos los judíos prominentes del estado y hasta resucitar al mismo Hitler.

En 1979 venció su carnet de socio del partido y no quisieron renovárselo por considerarlo un desquiciado.

El joven se llamaba John Warnock Winckley, Jr. Años más tarde, todo el pueblo estadounidense conocería su nombre.


De la sobreprotección al aislamiento 

John Warnock Winckley, Jr. nació el 29 de mayo de 1955 en Ardmore, Oklahoma. Su padre, John Warnock Winckley, era el acaudalado y exitoso Presidente de la Corporación de Energía de Vandervilt y dueño de la petrolera Winckley. Su madre, Jo Ann Moore, un ama de casa cariñosa y preocupada por sus hijos, especialmente por John, a quien veía especialmente introvertido respecto a sus otros hermanos. 

El pequeño John disfrutó de una niñez acomodada como el menor de tres hermanos. Creció en University Park, Texas, y asistió a Highland Park High School en el Condado de Dallas, Texas, donde se graduó en 1973. Más tarde, su familia se mudó a Evergreen, Colorado. Durante sus primeros años fue o aparentó ser un niño completamente normal, destacándose como el quarterback del equipo de fútbol de la escuela, y jugó baloncesto, llegando a destacarse como el mejor jugador de baloncesto de primaria. Ya en la secundaria, John fue elegido Presidente del séptimo y el noveno grado, siguió jugando fútbol y empezó a tocar guitarra. 

Algo pasó con él desde ese momento pues empezó a aislarse paulatinamente del resto del mundo. Casi no invitaba amigos y prefería encerrarse en su cuarto a rasgar la guitarra y escuchar canciones de los Beatles. Sus hermanos, por su parte, lograron exitosas carreras universitarias y se vincularon a los negocios petroleros de la familia.

Entre 1974 y 1980 ingresa intermitentemente en la Universidad Tecnológica de Texas para estudiar Negocios e Inglés. En 1975 se dirigió a Los Ángeles con la esperanza de convertirse en compositor. No le fue bien, aunque envió numerosas cartas a su madre hablándole de sus desgracias y pidiéndole dinero.

Antes de finalizar 1975 regresó a la casa de sus padres en Evergreen. Desde entonces empezó a desarrollar un extraño patrón de vida. Salía de casa por varios días y luego volvía absolutamente pobre y hambriento. En Hollywood solía arrendar un apartamento desde donde salía a vagar por las calles, contemplando desde lejos a las estrellas y viendo cuanta película apareciese en cartelera.

Obsesionado por Jodie Foster

Durante una de estas salidas, John vio la película Taxi Driver y quedó obsesionado con la joven actriz Jodie Foster, que en la cinta representaba a la prostituta infantil Iris. La volvió a ver al menos quince veces, leyó el libro y compró la banda sonora. 

Fue tal el impacto que le provocó la película que empezó a imitar al personaje principal de la película, Travis Bickle. Imitó sus gestos frente al espejo, se vistió con chaquetas y botas del ejército y adquirió la fascinación por las armas. Adoptó el gusto de Travis por el brandy de durazno y tal como él empezó a llevar un diario. 

En las cartas que le enviaba a sus padres les empezó a contar sobre una supuesta novia llamada Lynn Collins (y que aparentemente estaba inspirada en uno de los personajes de la película).

Frustrado con la impersonalidad de Hollywood, John volvió a Evergreen en septiembre de 1976, y trabajó como camarero por algunos meses.

En 1977 volvió a California, pero a los pocos meses regresó a Evergreen más frustrado que nunca, y retomó sus estudios en Texas Tech, pero ya no en negocios sino en inglés. Nunca logró terminar una carrera y sus compañeros de entonces lo recuerdan como una persona absolutamente solitaria.

En agosto de 1979 se compró su primera arma, una pistola de calibre ocho y medio con la que ensayaba las poses de Travis frente al espejo, poniéndola en su sien y jugando a la ruleta rusa.

Su comportamiento también se vio influenciado por la lectura de los diarios de Arthur Bremer, el autor del atentado al candidato presidencial George Wallace, en 1972.

Cuando Foster entró a la Universidad de Yale, Hinckley se mudó a New Haven, Connecticut, por un corto tiempo para acecharla, deslizándole poemas y mensajes debajo de la puerta e intentando en varias ocasiones ponerse en contacto con ella por teléfono. 

Al notar que sus intentos de acercamiento no rendían frutos, John contempló la posibilidad de secuestrar un avión o suicidarse delante de ella. Finalmente, se decidió por asesinar al Presidente Jimmy Carter. Sin embargo, fue arrestado un poco antes en Nashville, Tennessee, por porte de armas. Al ser liberado regresó a casa y comenzó un tratamiento psiquiátrico para tratarse la depresión.

Durante su estadía en casa, se interesó por investigar sobre Lee Harvey Oswald, el supuesto asesino de John F. Kennedy. Eran los días de 1981 en que Ronald Reagan conquistaba la presidencia.

Poco antes de perpetrar el atentado contra el presidente Reagan, Winckley deslizó esta nota bajo la puerta de Jodie Foster:

"En los últimos siete meses le he dejado decenas de poemas, cartas y mensajes de amor con la débil esperanza de que usted pueda desarrollar un interés en mí. A pesar de que hablamos por teléfono un par de veces nunca tuve el valor de acercarme a usted. La razón por la que voy adelante con este intento es porque no puedo esperar más para impresionarla"

El atentado

El 30 de marzo de 1981, John Winckley disparó seis tiros contra el presidente Ronald Reagan cuando éste salía de dar una conferencia en el Hotel Hilton, en Washington D.C. Sólo una de las balas rebotó en la limusina presidencial y le dio en el pecho al presidente.

Winckley fue detenido y enfrentó un largo juicio, donde primó la versión (nunca confirmada) de que era sólo el chivo expiatorio de una gran confabulación contra Ronald Reagan, propiciada por su contrincante en las primarias republicanas, George W. Bush.

La defensa consiguió que John fuese declarado demente y confinado al San Elizabeths Hospital, en Washington, D.C.

Winckley nunca se cansó de reiterar que su atentado era sólo una demostración de amor.

Sólo en junio de 2009, un juez federal lo autorizó a pasar más días con su madre e incluso a recuperar su licencia de conducir.

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