Translate

Mi única vida

Cuando Proust abría un ropero o probaba una magdalena, se abrían en su mente multitud de ventanas al pasado. Yo sólo necesito una canción como Paint it Black de los Rolling Stones para convencerme que sigo mirando el mismo ilusorio sol de hace 25 años. 

Anoche observaba un programa donde una mamá y su hija adolescente mantenían una relación distante. La hija enrostraba a la mamá por haber traicionado a su padre, por nunca estar presente cuando la necesitaba y, en definitiva, por haberse tenido que criar en la más completa soledad. La mamá replicaba que su trabajo le demandaba mucho tiempo y que al fin y al cabo todo lo que hacía era por su hija. La mamá en cuestión me pareció tan mayor, tan aparentemente insensible o poco demostrativa en sus afectos que me resultó chocante. La hija era sólo una niña crecida que quería tener más cerca a su mamá. El programa culminaba con un acercamiento entre ambas y la celebración del cumpleaños de la madre. Muchos invitados, mucho jolgorio y la mamá bailando alocadamente las pegajosas melodías de Soda Stereo, y sus invitados bailando las mismas melodías y todos muy relocos y alegres. Por alguna razón me quedé prendado en sus expresiones, sus cinturas, sus abdómenes, sus arrugas, sus rostros maltratados. Tenían mi edad y sin embargo me parecieron tan mayores, como si fueran vejestorios danzando melodías del siglo XIX dentro de un hospicio de ancianos. Los miraba y no quería convencerme que asimismo me veo yo al espejo, así me ven los otros, así es como no quiero verme. Mi edad se escondió tras el follaje, amurrada, avergonzada, rebelde. 

Tantas cosas que pensaba hacer con mi vida ya no las hice, y no porque no me alcance el tiempo, sino porque ya perdí el interés en hacerlas. Hoy soy otro, peor, mucho peor que aquel ilusionado jovenzuelo de entonces, un engreído Julien Sorel que no reconoce ni su sombra. Detesto sentir nostalgia por cosas que alguna vez imaginé que serían mejores. Detesto comprobar lo irremediable del tiempo. Hoy la vida me parece infinitamente breve. Quizás por todo esto evito mirarme a los espejos o ser fotografiado, porque no quiero que me convenzan que ya traspasé la mitad de mi vida y lo que es peor, que no hice nada que valiera la pena en esa mitad.

7 comentarios :

  1. Anónimo4/8/11

    Se percibe tanta tristeza a través de sus palabras que se siente uno llevado a hacerse parte de ese sentimiento, pero mi naturaleza me lleva a considerar siempre el aspecto positivo en cualquier asunto, y tal como lo plantea, ha llegado a la mitad de su vida y siente que no hizo nada que valiera la pena, empero, aún le queda una mitad de su vida con la cual puede decidir hacer algo que le satisfaga.

    Un abrazo

    Caroline

    ResponderEliminar
  2. Leí tu post casi al momento en que se publicó. Leo tus sentimientos y creo entender tus razones, aún comtemplando las enormes diferencias que hay entre tu realidad y la mía. Te leo y me siento aterradoramente identificada con tu frustración, tu ira... Y si pienso como en este momento en los sueños de los que hube de despertar en este último tiempo, me quiero morir en los minutos que siguen. ¿Tanto así? Exactamente. Ya me conocés y bien sabés que no tengo objetivos a largo plazo y que mis alegrías son bien escasas. Soy conciente que no me supe hacer una vida con un mínimo de ilusiones necesarias para tirar para adelante, porque tenía expectativas demasiado grandes y me desilusioné demasiado pronto, quizá por preguntar demasiado, por cuestionar todo, porque nací complicada. Hijos, casa, perro, trabajo, carrera.. nada me parece necesario y todo lo deshecho como proyecto y, para colmo de males, soy plenamente conciente que el mundo no me necesita para seguir dando vueltas hasta que lo atraviese algún asteriode o estalle porque no nos soporta más. Pesimistamente te leo y me autoexamino hundiéndome en mis propios abismos.. De repente miro a un lado y me detengo a ver las hermosas fotos que se proyectan sin parar.. En ese segundo me nace un deseo: viajar y poder ver lugares así.. pienso en nuevas alegrías breves que me esperan en el corto plazo que sólo dependen de mí y vuelvo a soñar. Sé que en lo breve volveré a repensarme y decaeré pero también que en el momento menos esperados me puedo volver a ensoñar.. Ojalá mires a tu lado y encuentres tu razón para sentirte bien.. seguro que así será.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  3. Ludmila Alonzo4/8/11

    Eah! Vendrán tiempos mejores señor mío. Muy bueno el blog y de cierto que las fotos el costado son rete bonitas.

    ResponderEliminar
  4. Probablemente, al comienzo de mi siguiente mitad de vida sobrevenga el asteroide que extinga todas las especies, o al menos la más dañina que es la nuestra.

    Por supuesto que el aparente pesimismo que trasuntan mis letras no es permanente, pues muy seguido las nubes se entrelazan amorosamente entre tonalidades fogosas y me hacen sonreír. Bukowski también me saca carcajadas, tal como los Tres Chiflados o Borat, no así Julien Sorel que es un condenado plato de tallarines con pantalones. Sin embargo, lo que más ilumina mis días es contemplar, percibir o palpar la felicidad de vivir que experimentan las personas que más quiero.

    Abrazos

    Muzam

    ResponderEliminar
  5. Anónimo5/8/11

    Hace poco escuché al pasar un trozo de la letra de esta canción de Julio Iglesias, y al leer su post, se me vino a la mente, creo que tiene mucho sentido también para un escritor.

    Un abrazo

    De tanto correr por la vida sin freno
    Me olvidé que la vida se vive un momento
    De tanto querer ser en todo el primero
    Me olvidé de vivir los detalles pequeños.

    De tanto jugar con los sentimientos
    Viviendo de aplausos envueltos en sueños
    De tanto gritar mis canciones al viento
    Ya no soy como ayer, ya no se lo que siento

    Me olvidé de vivir
    Me olvidé de vivir
    Me olvidé de vivir
    Me olvidé de vivir

    De tanto cantarle al amor y la vida
    Me quede sin amor una noche de un día
    De tanto jugar con quien yo más quería
    Perdí sin querer lo mejor que tenía.

    De tanto ocultar la verdad con mentiras
    Me engañé sin saber que era yo quien perdía
    De tanto esperar, yo que nunca ofrecía
    Hoy me toca llorar, yo que siempre reía.

    Me olvidé de vivir
    Me olvidé de vivir
    Me olvidé de vivir
    Me olvidé de vivir

    De tanto correr por ganar tiempo al tiempo
    Queriendo robarle a mis noches el sueño
    De tanto fracasos, de tantos intentos
    Por querer descubrir cada día algo nuevo.

    De tanto jugar con los sentimientos
    Viviendo de aplausos envueltos en sueños
    De tanto gritar mis canciones al viento
    Ya no soy como ayer, ya no se lo que siento.

    Me olvidé de vivir
    Me olvidé de vivir
    Me olvidé de vivir
    Me olvidé de vivir

    Brenda

    ResponderEliminar
  6. Algunos simplemente porfiamos adando en busca del tiempo perdido.. Deambulamos sin rumbo y volvemos al mismo lugar para encontrar un poco de aquello que nos hizo bien. El recuerdo querido funciona como un analgésico para el alma, calma pero no cura. Cuesta salirse de la ruta conocida, cuesta dejarse curar porque duele mucho mientras tanto.. pero no queda otra que aventurarse al tiempo que promete.

    ResponderEliminar
  7. El hombre no tiene una sola y única vida, sino muchas, enlazadas unas con otras, y ésa es la causa de su desgracia. CHATEAUBRIAND

    Esta noche retomo las lecturas nocturnas, elijo a Paul Auster en El libro de las ilusiones y leo esas palabras en el inicio, recordé entonces a esta oda a la única vida.
    Me quedo pensando y me sumerjo en sus páginas.

    ResponderEliminar

Creative Commons License
Cuadernos de la Ira de Jorge Muzam is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.