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Prescindibles

Tal como el arquero estrella de un equipo de fútbol o la protagonista de una exitosa serial televisiva pueden ser cambiados por otro muy parecido en menos de lo que canta un gallo, asimismo nuestra sobrevalorada individualidad se difumina como una nubecita de cigarrillo cuando es enfrentada a la fortaleza argumental de esa unicidad.

Mi lugar en este mundo lo pudo haber ocupado cualquier otro. Mis escasos juguetes de infancia, mi cama, mis árboles, fueron míos sólo por un accidente biológico, digamos que más bien fueron acompañantes ciegos de un niño X. Mi propia exmujer pudo haber tenido hijos con cualquier otro hombre y las cosas habrían sido casi iguales. Los hijos de ella y ese supuesto otro reirían igual que los míos, tendrían sueños parecidos, expectativas similares, la misma hambre, la misma sed, la misma tristeza, el mismo miedo.

Mis propios pensamientos, mis creaciones, tarde o temprano alguien más habría pasado por los mismos oscuros callejones sin salida.



 Fotografía: Kaveh Steppenwolf

7 comentarios :

  1. Es cierto que en los equipos de fútbol hay un portero titular y otro suplente. Ambos, al menos en teoría, son capaces de defender la portería del equipo con la misma seguridad y calidad, pero lo cierto es que cuando el portero titular cae lesionado o es sancionado y no puede jugar uno o varios partidos, lo normal es que el equipo se resienta y acabe encajando una mayor cantidad de goles de los que habitualmente recibe.
    Nadie es mejor o peor que otro....dicen. Yo no comparto esa idea.
    A lo largo de mi vida he conocido a hijos de puta, a verdaderos hijos de puta, a grandísimos hijos de puta, y a algún despistado que pasaba por ser un hombre bueno.
    Entre los escritores es igual: he conocido a los de pluma acomodaticia; a los que defino como escritores artificio, es decir, a los que te deslumbran con una obra y luego te dejan en sombras; y a los escritores sorpresa, los que jamás sabes por dónde te van a salir en su próximo escrito y por lo tanto siempre mantienen la intriga viva.
    Otro pudo haber sentido mi dolor, pero nadie lo sintió como yo...o como tú el tuyo, Muzam.
    Un abrazo.

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  2. En mi reflexión concuerdo con Jesús, creo que es la particularidad del sentir lo que nos diferencia y nos hace únicos, por tanto irrepetibles e imprescindibles en el lugar que ocupamos en el mundo...

    Saludos Muzam

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  3. Sofía24/6/11

    Cierto, el amor nos hace irremplazables, imprescindibles.

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  4. No estoy de acuerdo con los que comentan, me perdonarán pero estoy de acuerdo con el que escribe! Somos totalmente prescindibles.

    Cuando el amor termina, se acaba la confianza y se revocan las concesiones con las que premia el afecto eso queda a la vista.. El que ayer nos dijo que eramos lo más una vez que deja de querermos tiene total derecho de buscar cubrir sus necesidades en un otro mejor, igual o peor.. si le quiere a aquél/lla será lo único que importe.

    Somos prescindibles, somos irremplazables sólo hasta que nos dejan de querer. Lo que más importa para la vida para ser verdaderamente feliz es concidir en esa categorización en relación de uno con otro, caso contrario se está condenado a penar.

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  5. Nadie es imprescindible... Se aprecia hasta en la muerte... Alguien muy querido fallece y el mundo sigue girando. Duele, obviamente duelen muchas cosas, hay cambios increiblemente grandes, sin embargo el tiempo no se detiene. Un placer leerte una vez mas...! Abrazos

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  6. Hace un par de días murió un hombre. Lo encontraron en su casa después de varios días. Debía estar en unas circunstancias que no permitieron verlo a sus familia. Había estado casado y tenía dos hijas. Su mujer había rehecho su vida sentimental y sus hijas eran independientes y viven felices. Él, hubo un tiempo, debió ser imprescindible para su familia, debió sentirse querido, admirado y protegido emocionalmente. Las cosas cambiaron y ya nadie le necesitaba. Murió solo como un desgraciado y nadie le echaba de menos. ¿Podríamos decir que el drama del ser humano es morir así, solo? Os dejo la herida abierta para que reflexionéis.
    ¿Somos mientras alguien nos necesita, o, somos porque somos aunque muramos como perros?

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  7. Me gusta el escrito de Jorge de por sí mismo y por su capacidad genética; he aquí su prole y me permito destacar el comentario de Concha porque me impactó como ella suele: "¿Somos mientras alguien nos necesita, o, somos porque somos aunque muramos como perros?" La razón del efecto sobre mí es tanto literaria como personal. Gracias a ambos. Mariaeu

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