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Aguardando a las únicas visitas posibles


He cortejado la idea de encerrarme en una cabaña que colinde con una montaña. Debe estar muy lejos de otras cabañas y de otros hombres.

Siento que ya no necesito aprender nuevas cosas.  Las palabras que en mi vida extraje del diccionario son más que suficientes. ¿Nuevas lecturas? Lo que quepa en mi mochila. ¿Música? Mi cerebro tiene grabadas las mejores sinfonías y óperas y las mantiene siempre en cartelera. ¿Comida? Unos quintales de arroz, café de higo, algunas legumbres y las setas, frutos, raíces y flores que encuentre a mi alrededor. ¿Limpieza? El arroyo será mi baño matinal y nocturno.


Pero no se preocupen, no me comeré todas las flores, sólo las que estén inclinándose tras su último aliento.

No pretendo volver a perder el tiempo en atacar sistemas o a los funcionarios, aprovechadores y víctimas que sostienen, sufren o usufructan de esos sistemas. Las personas tienen lo que merecen. Pocas tomarían una piedra para defender su dignidad.

Sean todos felices a su manera, a esa extraña manera de ser felices que tienen muchos de ustedes. Sean felices, personas y funcionarios, pusilánimes, conformistas, codiciosos y lameculos. Sean todos felices. Yo cierro la puerta por dentro.

Espero no volver a escuchar gritos, ofensas, reclamos ni órdenes. Más bien desearía escuchar de cuando en cuando despreocupadas voces de niños que a lo lejos persiguen saltamontes, o quizás besos y susurros y gemidos de los enamorados que se recuestan en la hierba.

Dejaré grietas y rendijas en las paredes para que el viento silbe a su antojo y para que las gotas de lluvia salpiquen su estrépito hacia el interior.

Sólo admitiré, y más bien desearé profundamente ser visitado por mis mejores amigos (que paradojalmente son todos virtuales)

¿Qué pasó con los amigos y cercanos de carne y hueso? La vida cotidiana marchitó todos los jardines.

Dejaré la puerta entreabierta por si alguno de vosotros (que sabeis muy bien quienes sois) decide visitarme. Dejaré una garrafa de vino y unas copas de greda para brindar por vuestra visita.

A mi amada la esperaré con miel y castañas, zumo de peras y ensalada de rosas.

Fotografía: Martin Heidegger

8 comentarios :

  1. Mi querido amigo Jorge. Creo que son los amigos virtuales nuestros mejores amigos. Los únicos amigos.
    Todos tenemos en la mente una cabaña apartada del mundanal ruido para poder escuchar con nitidez el pulso de la existencia.
    Un fuerte abrazo y una muy feliz noche.

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  2. Coincido, un sueño que muchos albergamos en nuestras mentes ¿se podrá?

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  3. "Las personas tienen lo que se merecen" Qué duda cabe!
    Amigo mio, espero guarde un poco de ese vino para que reputiemos juntos este presente desesperanzado.

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  4. Siento que estoy más cerca de ese sueño que nunca.

    Haré un capenanetú entre el Caribe y la montaña.

    Mi querida Concha, ya sabe que debe visitarme.

    Alejandrita, tengo la certeza de que es posible.

    Amigo Prach, el vino se multiplicará religiosamente en torno a nuestras charlas reputiadas.

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  5. Buscar la felicidad en lo simple, en lo natural, en aquellas cosas que de verdad, pero de verdad, nos hacen más humanos...una ambición a mi juicio tan grande que roza la utopía.
    Cuando un jarrón de rompe, hay veces que se puede pegar sus trozos y recomponerlo. E incluso puede que si lo hagamos bien, pueda volver a contener agua y flores. Pero todos verán que es un jarrón roto.
    Nosotros, Jorge, somos jarrones rotos. A unos nos recompuso la vida. A otros nos recompuso la amistad. Otros en cambio tuvimos que recomponernos a nosotros mismos, pero todos estamos llenos de grietas y de marcas de pegamento.
    Volver a ser en vez de seguir aparentando que somos...¡Esa sí que es una meta vital!
    Si hace falta, seré como el viento y la lluvia para colarme por las rendijas de tu cabaña.
    Un enorme abrazo.

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  6. Nunca hay que dejar de buscar la felicidad cualquiera sea la forma que esta adopte.

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  7. Sé que no cerrarás las puertas de tu alma ni de tu corazón nunca y por lo tanto acojerás a todos tus amigos con los brazos abiertos porque querer te nace natural cuando presentís la sinceridad y el afecto del otro... Creo que es fundamental que nunca cierres las ventanas de tus ojos que nos cuentan del mundo, que nos acercan a vos de la manera más franca que existe: comunicándote a través de la escritura. Ojalá nunca cierres las ventanas por las cuales te expresás que nos sigas permitiendo visitarte y leer tus pensamientos.
    Sé que queda mucho tiempo por delante, mucho que leerte, que contarte y que compartir. Te robo un poco del jugo que preparaste y brindo por ello! :)

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  8. Anónimo2/3/11

    No se encierre amigo. Es un agrado leerle siempre.

    Gustavo B.

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