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Los enemigos de Sebastián Piñera

Cada gobierno necesita la mayor cantidad de enemigos mediáticos posibles para distraer la atención pública y gobernar sin tanta turbulencia. Estados Unidos lo sabe muy bien y cada día se da un festín amenazando a los iraníes.

Pero en Chile no hay muchos enemigos a la vista. Ni siquiera la desinflada oposición concertacionista al gobierno de Sebastián Piñera posee atributos como para convertirla en un enemigo atractivo. Debido a esta carencia, los asesores del gobierno han debido esforzarse el doble para improvisar enemigos que entusiasmen al público.

Al comienzo, se hostilizó a los okupas bibliotecarios del barrio Yungay, a los que se les achacó más potencialidad terrorista que al mismo Bin Laden. Al desinflarse ese enemigo por falta de pruebas, se procedió a ventilar en los medios la culpabilidad del ex-guerrillero del FPMR (Frente Patriótico Manuel Rodríguez) Galvarino Apablaza (refugiado desde hace años en Argentina) en el crimen del senador Jaime Guzmán en 1991. Como el gobierno de Cristina Fernández le cerró la puerta en las narices al de Piñera y no le entregó a Apablaza, se reencauzó la búsqueda hacia un enemigo aún más débil y difuso, como lo era el militante comunista Manuel Olate.

Resultaba, sin duda, muy sospechoso que desde Colombia se solicitase la extradición de una persona tan irrelevante para la causa de la lucha contra las Farc. La única vinculación de Olate con la guerrilla era haber aparecido en una fotografía junto al “número dos” de las FARC “Raúl Reyes”, cuatro días antes de que éste muriera en una operación del ejército colombiano en territorio ecuatoriano, en marzo de 2008.

Los medios periodísticos chilenos, mayoritariamente controlados por grandes empresarios afines al gobierno de Piñera, se sobaron las manos con ese breve festín distractor e hicieron resonar rimbombantes declaraciones anticomunistas. Pero a los pocos días nuevamente se quedaron sin enemigos, así que las emprendieron contra los ayseninos, contra los estudiantes, contra las agrupaciones ciudadanas, contra los pescadores y contra los mapuches, apaleándolos por toda la región de la Araucanía.

Luego, nuevamente se acabaron los enemigos. Así que el resto de los chilenos ya tiembla ante la posibilidad de ser los próximos.

Quizás, y con esto no hay que festinar, el próximo gran enemigo de la patria sea el Indio Pícaro.

3 comentarios :

  1. Estimado amigo Muzam.
    Lamento tener que contradecirlo públicamente, pero lo que une a este muchacho Olave con las FARC no es una foto solamente.
    Me encantaría abundar en el tema. Pero como diría un amiga "me da paja".

    Si creo más relevante entrar en el asunto de los enemigos de los gobiernos. Como yo soy algo más antiguo que usted, recuerdo la historia aquella del Cometa Halley, que durante el tiempo del dictador nos tuvo en ascuas por muchos días.
    Debo reconocer que yo fui uno de los pajarones que se iba a mirar el cometa con prismáticos a una zona más bien oscura de Santiago. Por aquellos años en La Dehesa nos juntábamos grupos grandes a mirar el cielo como unos verdaderos pavos. Yo siempre iba bien acompañado, por tanto igual le saqué provecho al cometa y no solo el gobierno.

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  2. Tengo un texto que no estoy seguro si lo tengo en este mismo blog que se llama "Nunca vimos al Halley", y que narra el descomunal aparataje comunicacional que se desplegó el 86, durante el gobierno de Pinochet, para mantenernos abstraidos con el paso de un cometa.
    Por cierto que todo era un burdo plan-hoy reconocido- desviador de la atención pública.
    Los casos son muchos y lo hacen efectivamente todos los gobiernos. Creo que sería muy interesante escribir un libro sobre la historia de estos embustes políticos.

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  3. La foto del micifuz me pareció perfecta para representar lo que sentimos muchos ciudadanos ante esta búsqueda incansable de enemiguitos al paso que efectúa el gobierno de Piñera.
    Claudio me ha contado que la valiosa biblioteca, hemeroteca y cineteca que mantenían los okupas del barrio Yungay fue desmantelada. Piñera los hostigo, los allanó y apresó a sus ocupantes acusándolos de terroristas, en un momento en que la agenda informativa estaba de capa caída y el gobierno empezaba a bajar en las encuestas. Ni una sola prueba pudieron levantar contra ellos. Ese es uno de los logros que le seguiremos enrostrando al gobierno de Piñera a perpetuidad.

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