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Más solo que acompañado


No siempre tengo la suficiente asertividad para explicar esta necesidad de estar solo. No es que no quiera a nadie, pues muy seguido me veo agobiado por el anhelo de un abrazo. Pero como usualmente estoy creando algo, la compañía permanente de personas me termina fastidiando. Soy un hombre que observa rostros y actitudes y raya servilletas en los bares, mientras los amiguetes hablan de mujeres y de fútbol. A ratos participo y me río a carcajadas, pero inmediatamente vuelvo a ensimismarme en mis rayones. Sigo anotando libretillas a bordo de los buses, en los taxis, en los estacionamientos donde espero a alguien e incluso en los tacos de vehículos.


Ni siquiera soy un amante que hable ñoñerías todo el rato. Mientras mi cuerpo habla y siente por mí, tiendo a evadirme a los polos de Saturno. Sé que no está bien, pero mi cuerpo es generoso y expresivo para salir en mi defensa.

Nunca pude trabajar en grupo. Cuando estaba en el colegio me escabullía de esa responsabilidad o más usualmente hacía todo el trabajo yo solo. Confiaba y sigo confiando mucho más en mis propias capacidades que en las del resto. ¿Soberbio, altivo, altanero, arrogante? No cabe duda que esos adjetivos me llegan a rozar.

En cada etapa de mi vida me sucedió lo mismo. No significa que siempre haya considerado incapaces a las personas que me han rodeado, sino que simplemente no sirvo para eso.

En la universidad fue un gusto preparar mis papers en la soledad más absoluta, sin recibir directrices ni tener que consensuar nada con nadie.

A mis alumnos tampoco les exigí nunca la obligatoriedad curricular de trabajar en equipo. Tuve constantes problemas por eso. Los solitarios me lo agradecían mucho. ¿Con qué moral les iba a exigir algo que yo nunca pude hacer?

Nunca pretendí unirme a un gremio, ni necesité defender ni ser defendido por un discurso colectivo. Menos aún formar parte de un partido político. Me han invitado varias veces y han quedado furiosos conmigo. No les gusta ver sus errores y torpezas ante un espejo. El lameculismo se impone de capitán a paje. Desde las derechas me han tratado de comunista de mierda, resentido y amargado. Desde las izquierdas me han dicho cosas aún peores. Desde el centro no me han dicho nada porque no están preocupados de decir nada sino de agarrar cualquier hueso, provenga de donde provenga.

Literariamente no le rindo tributo a nadie. Hay escritores que me han gustado sobre otros como Céline o Henry Miller, pero no soy de andar haciendo odas zalameras.

Hasta ahora me he bastado a mí mismo para todo, y reconozco que he tenido muchos más inconvenientes que beneficios, pero las cosas ya se dieron así.

10 comentarios :

  1. Me has dejadoo estupefacta con tu exposición.

    No sabes las similitudes de esas actitudes con las mías. Pese al abismo generacional.

    Esta noche he estado viendo la televisión a cuatro mineros chilenos que los entrevistaban en la cadena 3. Han sido muy parcos en palabras, todos ellos. Me ha parecido notar en los chilenos una fe que ya está en desuso por muchos lares, un respeto por su gobierno y por su presidente. He notado también cierta frialdad al hablar de su experiencia bajo tierra. Me ha parecido que los chilenos son parcos y cautelosos, discretos e inteligentes. Y muy amantes de la familia. La familia les ha mantenido con la fuerza que necesitaban para soportar.

    No han dicho nada de de lo que hicieron allí abajo, pese a que les preguntaban.

    Me han sorprendido mucho, sobre todo, por su mesura.

    Me he quedado con el nombre de Ariel.

    Besos desde España.

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  2. Al comparar a los chilenos comunes con personas comunes de otros lados, pueden inferirse los atributos que tú planteas, querida Concha. El chileno suele ser parco y algo tímido en público. Habla en un tono más bien bajo, pero tiene cierta sagacidad para desnudar a su interlocutor. En Chile le llamamos "vivaracho, ladino, pillo, cachador" y otros epítetos de más grueso calibre.
    Si bien es cierto que hay muchos chilenos generosos, amantes de sus familias, respetuosos de las leyes y su gobierno, los hay también del otro lado.

    Desde que se formó Chile como una nación independiente, se priorizó esta forma unitaria y vertical de coexistencia. Se impuso el respeto irrestricto ante las leyes y ante el concepto de orden y se desechó el federalismo y las preponderancias étnicas. No es posible saber qué hubiese ocurrido si hubiesen ganado otras formas de construir esta sociedad.

    Sobre los mineros, tengo entendido que hicieron un acuerdo mientras estaban abajo de no hablar sobre lo que sucedió allí. Tarde o temprano alguno de los 33 no resistirá la tentación del dinero y soltará la verdad. Pero mientras tanto sólo es posible elucubrar.

    Uno de ellos, Mario Sepúlveda, se ha convertido en una repentina estrella para los medios de comunicación, que se lo pelean. El es muy extrovertido y de seguro lo disfruta a concho. Espero que sepa cobrar, pues los medios ganan mucho dinero con el rating que él les reporta.

    Un gran abrazo querida amiga.

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  3. Gracias Jorge por lo que me cuentas. Esa es la sensación que me dieron los chilenos, sobre todo, tímidos y discretos. Y hacen bien. Nosotros, los españoles, somos demasiado extrovertidos y comunicativos y eso nos pierde. Tendríamos que guardarnos más para nosotros. Bien es verdad que, como en botica, hay de todo: gente muy ladina y gente muy sincera.

    La entrevista que le hicieron no resultó atractiva, no sólo por la parquedad de ellos en sus respuestas, sino por la simpleza de las preguntas que les hacían los periodistas.

    Por supuesto a todos nos interesa saber como fueron resolviendo la vida durante todos esos días: cómo comían, descansaban, se relacionaban, como se aseaban, como hacían sus necesidades...en fin, todas esas cosas. Seguro que entre ellos tendrían unas conversaciones interesantísimas, sobre sus temores, sobre sus consuelos, sobre sus histerias. Habría muchos momentos en que perderían la calma y la claustrofobia sería insoportable. Para mí, un encierro de esas características imaginándome a tantos metros de profundidad es que me espeluzna solo de pensarlo.
    Como tú dices, una historia que nos lleva a mil y una elucubraciones.
    Un besazo.

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  4. Por cierto, me llama mucho la atención, pese a la cultura que España dejó en América, sin embargo, no supo inculcarles el carácter abierto al que me refiero en el otro comentario.

    He estado en Bolvia, Paraguay y México y toda la gente con la que traté, distaba mucho de ser como somos nosotros. A los españoles nos invade la prisa, tenemos prisa con todo, incluso hablando. En América son pausados, reposados, cada frase que pronuncian es una obra de arte, un alegato a los buenos modos y la buena educación. Os admiro mucho a todos.

    Te referiré una anécdota: cuando mi hija era pequeña me llamaba: "Deprisona". Imagínate la prisa que le metía para todo.

    Besos.

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  5. Acá llegaron muchos españoles em las migraciones tardías que provocó la Guerra Civil Española y la crisis económica que vivió vuestro país en la década del 50. He conocido a algunos personalmente y parece que se acostumbraron a hablar bajo, quizás para no parecer arrogantes ante los chilenos, porque acá el que habla fuerte es el que tiene complejo de patrón de fundo o es o se cree gerente de una gran empresa.

    Cuanta diferencia tenemos respecto a los cubanos que parecen siempre estar gritando.

    A los españoles los conozco más que nada a través del cine y las seriales de tv. Tienen una enorme cantidad de modismos graciosos e ingeniosos, aunque tú has dejado entrever, o al menos así lo he entendido, que todo eso está quedando atrás y se ha empobrecido enormemente el habla cotidiana de los españoles. Sin embargo, y refiriéndome al tono de tus compatriotas, parecen estar siempre al borde de la histeria. ¿Apurados e histéricos para qué?

    Respecto a los mineros, no todos son tan parcos, pero los más locuaces y extrovertidos fueron acaparados por las televisoras grandes de estos lados. Fue un asunto de quien llegaba más rápido a ellos y de cuántos millones había sobre la mesa.

    Mario Sepúlveda, el reportero subterráneo, saldrá este domindo en la televisora estatal dando su versión de los hechos. Seguramente él si lo contará todo. Te estaré informando o talvez puedas verlo en directo a través de la señal internacional de TVN Chile.

    Deprisona es un apodo musical y muy tierno. Puedo imaginar esa mágica relación filial.

    Un gran abrazo mi querida amiga.

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  6. Con los hijos se tienen ese tipo de relación que, en ocasiones, provocan sucesos curiosos. Te cuento. Cuando mi hija era pequeñita, dos o tres añitos, le solía decir yo: "uyyyyy, que niña tan rica, me la voy a comer en petitoria".
    ´
    Se lo debí decir muchas veces y durante varios años. De pronto un día me pregunta, tendría ya, 10 ó 12. Mamá ¿y dónde está Pepitoria?. Lo pongo con mayúscula porque ella creía que pepitoria era un pueblo. Puedes imaginarte las risas. Todvía nos reímos cuando lo recordamos.
    Por cierto, por si no lo sabes, pepitoria es un guiso: pollo en pepitoria, ternera en pepitoria, etc....un guiso simplemente.
    Disculpa estas tonterías que te cuento.
    Besos.

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  7. Se advierte que es un guiso muy sabroso. Pepitoria, buen nombre. ¿De dónde procede?

    Me ha tocado cocinar infinidad de veces, pero aún no considero que algo me haya quedado exquisito. Increíblemente cada persona crea un sabor distinto a partir de una misma receta.

    Soy amigo de las ensaladas, de los brócolis apenas coccionados, de los espárragos, las betárragas, bruselas, alcachofas, digüeñes, pencas, choclos, lechugas, pebres y tomates con mucho ajo, cebolla y cilantro. También de la sopa de camarón de barro con mucho ají cacho de cabra. Un elixir revivemuertos.

    Un abrazo grande mi querida Concha.

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  8. Procede de los árabes, tanto por el modo de ser cocinado como los ingredientes: azafrán, frutos secos, etc... aunque ya sabes que el condimento es algo muy personal y casi todo el mundo recurre al ajo, al perejil y a la cebolla, como yo, por ejemplo, que casi todo lo guiso así añadiendo un poco de vino o coñac. Y todo está buenísimo.
    También, este guiso, en pepitoria, era para el guisado de aves, gallina, fundamentalmente, aunque también el cordero o la ternera puede guisarse en pepitoria.
    En internet viene mucha información al respecto, que no te copio pues es muy largo.

    Un beso.

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  9. " betárragas, digüeñes, pencas, choclos, pebres "

    Ay que ver, cuántas verduras que no conocemos en España, como esas que citas. Tal vez tengan otros nombres, pero son palabfas completamente desconocidas para mi.

    Eres un chico muy completito, además sabes cocinar. Y cocinas.

    Mi marido me ha retirado de los fogones y ahora cocina y compra él. Yo, encantada pues no hay cosa que más me aburra que ir a comprar. Cocinas me gusta, pero ya casi he perdido la costumbre.

    Besos.

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  10. Qué rico leerlos a los dos!! Un enorme abrazo para ustedes.

    Sobre el tema de la necesidad de estar solo, te entiendo perfectamente... pero he tendido que asumir las consecuencias de ese hábito que a otros les cae hiriente e insultante. Esa parte de alzar la bandera del "me gusta estar sola" es la que me pesa un poco, lo que digan de mí a mis espaldas o en mi cara por mis costumbres y mañas me tienen sin cuidado.
    Cuando quiero, quiero con todo mi ser pero dentro de mi espíritu estoy yo y mis recuerdos, no hay otros seres... Por eso creo que estoy sola siempre pero sólo a veces me siento sola.

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