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Los espíritus acechantes de Facebook

 Facebook se ha transformado en una herramienta eficiente para conocer personas parecidas y distintas a uno. Las sospechas sobre su capacidad confabuladora e intromisiva en la vida privada de las personas llueven desde todo el mundo, pero a nadie se le ha obligado a meterse allí. Cada uno publica la información que se le da la gana y se comunica con quien quiere.
Para un escritor como yo, resulta particularmente entretenido por la cantidad de indiscreciones, entrecruzamientos afectivos y desengaños que se desarrollan a diario. Hay personas que exhiben toda su vida, sus fotos de familia, sus logros y conflictos, su dirección y teléfono particular, sus engaños, sus amores, sus hijos y hasta sus mascotas. Otros no dan la cara ni ponen ningún dato cierto, son los que acechan, los que se ocultan o se avergüenzan de sí mismos. 


A mi casting de amistades en Facebook han llegado losers, exhibicionistas, aprovechadores, estafadores, brevas, nerds, tarados, donnadies, holgazanes, insensatos, carerajas, apocados, apocadores, lameculos, pedantes, susceptibles, sacos de huevas, beatas, maricones, pervertidos, arrogantes, almas pobres, grises, pusilánimes, féminas asidas a los últimos vagones, tipos sin suerte, potenciales femicidas, prostitutas solapadas, monstruos anónimos que se ocultan de sí mismos, amigos antiguos que al buscarme han demostrado que signifiqué algo en la vida de ellos, y eso se agradece.

Hay tipos raros, cuya insignificancia no alcanza para elaborar una descripción, masticadores de polvo de suelas, tipos que nunca se amaron, pero cuya cobardía no les alcanza para autoeliminarse, y en ese intertanto, en ese claro de luna que significa encontrar un rincón desde donde hacer algo para procurarse alimento, pues allí y desde allí esparcen sin misericordia su resentimiento revanchista.

Hay familiares con los que usualmente apenas intercambio saludos, y que ahora pinchan para ver qué tan cagado estoy, cuánta distancia me han sacado, porque siempre me miraron como un pariente de tercera categoría.

Hay también buenos aspirantes, tiernos, inocentes, hay sueños, tantos sueños, automentiras que no le hacen mal a nadie, personas limpias que galopan en pegasos sin alas, cuesta arriba, con la inflación y las deudas pisándole los talones, total, un tomate menos equivale igualmente a una sonrisa.

La mesa es larga, el mantel está sucio, y la mayor parte de los comensales, los que pasaron por mi vida, a mi lado, bajo o sobre mí, han llegado, como una última cena o el final de una alegre fiesta de disfraces.

Los espíritus de Ebenezer Scrooge vuelven ahora por mí, a decirme que también fui un hijo de perra, que no realicé jugada arriesgada por nadie y que mis manos parecen sospechosamente de pianista sin ser un pianista.

Los amigos están más gordos, procaces, autocomplacientes, llenos de patas de gallo, ninguno fue gran cosa y todos ya pasaron por el clímax de sus posibilidades, dejando por delante cuatro, cinco o seis décadas de rutina, días largos, días idénticos, días fríos, solitarios, algunos remedios, muchos dolores, la vista baja, cada vez más baja… y eso es lo que fuimos, en eso ocupamos nuestra única vida….

4 comentarios :

  1. EN LA VIÑA DEL SEÑOR ESTA EL GRAN FACEBOOK . SE PUEDEN ESCRIBIR LOS RELATOS MAS DIVERTIDOS SOBRE LOS USUARIOS DE ESTA RED SOCIAL .

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  2. Bueno. No te molestamos más...

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  3. Lo escribí hace más de un año. No más de una quincena de valiosas personas que he conocido en el intertanto me obligan a agregarle un nuevo y justiciero párrafo para ellas, pero con el resto reafirmo lo escrito.

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  4. me gusta lo que escribes, lamentablemente tengo que hacerlo muy rápido, antes que mi rapaz hijo me pida que le ponga algún juego jaja, besos

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